Coyhaique a Mosca

 


Coyhaique con mosca.

Relato de una jornada de pesca.

Staff Flyfishing Chile Outfitters

 

Luego de un par de llamadas por teléfono, el viaje estaba organizado y los pasajes comprados. Todo lo demás quedaría en manos de Javier Canales, nuestro anfitrión en Coyhaique.

Como las ganas de pescar nos sobrepasaban, decidimos pescar esa tarde en  el río Huemules, cercano al aeropuerto. Un río muy productivo y que siempre tiene en sus aguas más que alguna sorpresa. En esta ocasión fue Renzo quien luego de probar suerte con mosca seca, logró capturar una hermosa trucha fario que pesaba más de un kilo. Sin duda, un hermoso trofeo para este río. Al verla no pude dejar de recordar la hermosa trucha fario  capturada la temporada anterior por mi amigo Lautaro Maldonado, en este mismo lugar.

 

Al día siguiente nos dirigimos al precioso río Ñirehuao, donde recorrimos diferentes sectores. La lluvia nos acompañó gran parte del día. Luego de una mañana un poco lenta, tuvimos una tarde muy productiva. Después de analizar la estructura del río, fuimos pescando alternadamente con mosca seca y ninfa dependiendo de las características, variaciones del río y el comportamiento de las truchas. En lo personal, los mejores resultados se dieron con la conocida hare’s  ear con BH, que en una sola corriente cobró más de ocho truchas en solo ½ hora.

 

En la noche planificamos nuestro tercer día de pesca. Decidimos visitar varios lugares y probar suerte con diferentes tipos de pesca. La mañana siguiente nos dirigimos con nuestros equipos pequeños, cañas # 3 y  # 4, al río Emperador Guillermo, río muy entretenido y recomendable para todos aquellos que estén comenzando a pescar con mosca, viajen con niños pequeños y gusten de pescar con ninfa y mosca seca.

 

Un río diferente

Fue en ese lugar donde Antonio aprendió a pescar con ninfa y sacó sus dos primeras truchas con una emergente inventada por mi amigo Mario Alarcón (gran atador de Pucón, IX Región). Luego nos dirigimos al río Aysén, que cruza la ciudad  del mismo nombre y que esta formado principalmente por dos afluentes, el Simpson  y el Mañihuales, con la firme convicción de  capturar una gran trucha arcoiris o algún salmón chinook. Al llegar quedamos impactados por la fuerza de sus aguas y lo maravilloso del lugar. Rápidamente armamos nuestras cañas # 6 y # 7, con líneas de hundimiento, y comenzamos a lanzar. Tras probar por más de una hora y no tener ningún pique, con Antonio decidimos probar suerte río arriba. Grande fue nuestra sorpresa al ver a un lugareño con una trucha arcoiris que pesaba más de 5 kilos, lamentablemente muerta, lo que me hizo recordar la necesidad de fiscalización para conservar las pesquerías de esta región.

 

Luego de ese incidente y la baja productividad del sector decidimos pescar las últimas horas de luz en el río Simpson,  decisión mas que acertada por lo maravilloso del río y sus características. La poca cantidad de lluvia caída este verano presentaba un río completamente diferente al de años anteriores, que permitía vadear lugares que en otras circunstancias nunca podríamos haber tenido acceso. Ahí fue Javier quien disfrutó más  y obtuvo las mejores capturas. Luego de pescar hasta el punto que no podíamos ver para atar una mosca, guardamos nuestros equipos y regresamos a Coyhaique.

 

La noche estaba completamente despejada y estrellada, lo que nos prometía un excelente clima para el día siguiente. Por este motivo Luís Antúnez, nos recomendó probar suerte en el Lago Frío. En la mañana y con un día radiante, Javier nos pasó a buscar al hotel con su drift boat y los float tubes en su camioneta.

 

 Todo era perfecto. Bajamos el bote y comenzamos a recorrer el lago,  a unos cinco metros de los juncos, lanzando hacia la orilla. Grande fue nuestra sorpresa cuando la transparencia de las aguas nos dejo ver una hermosa trucha arcoiris, nadando cerca de nuestro bote.

 

Todo hacia presagiar una excelente jornada de pesca. Se veía gran actividad en el lago y muchas eclosiones de caddies y mayflies, pero el pique era bastante flojo.  Me subí al float tube y probé durante gran parte del día con línea de hundimiento intermedia y streamers sin resultados; un par de veces pude ver las truchas seguir la mosca, pero nada más. En cambio, podía ver a lo lejos bastante movimiento arriba del bote. Renzo estaba pescando con línea de flote y mosca seca; me acerqué rápidamente y  amarré el float tube a unos 15 metros del bote. Desde ahí pude ver cómo sacó un par de combativas y preciosas truchas arcoiris de más de 2 kilos. Repentinamente se fue el sol y el frío me obligo a salir del agua. Una vez arriba del bote nos dirigimos lentamente pescando cerca de los juncos en dirección de la camioneta para buscar ropa de abrigo. La única forma de quitar el frío fue remando.

 

En el trayecto vimos gran actividad en el lago, sin embargo no pudimos encontrar el patrón adecuado. A tanto llego nuestro entusiasmo que nos abrigamos y volvimos a salir para ver si picaba algo más. Ni se imaginan la impotencia de ver saltar las truchas a 20 metros  del bote y lanzar, lanzar, lanzar y no obtener resultados. Cayó la noche, regresamos a Coyhaique y en el camino decidimos hacer un buen asado ya que Renzo debía volver a Santiago por motivos laborales. (Luego de investigar un poco descubrí que el patrón adecuado para el Lago Frío en esa época del año es una imitación de caddis, pero de color amarillo-naranja que se da en ese lugar).

 

Alternativa Matinal

Sólo nos quedaba un día de pesca, así que había que planificarlo de la mejor manera. En la casa de Javier y con la parrilla lista para el asado, comenzamos a evaluar las alternativas para la última jornada de pesca, frente a la mirada de impotencia de Renzo. Javier llamo a nuestro amigo Luís Antúnez, dueño del Salmo Patagonia Lodge, redactor y escritor de la excelente revista española FARIO, quien ha pescado en todas las latitudes del mundo y por más de 20 años en Coyhaique, conocedor de cada río, lago y laguna de esta zona del país. Luego de un par de horas de conversación, Luís nos invito a pescar a uno de sus lugares preferidos, que celosamente tiene reservado para sus mejores clientes.

 

Grande fue mi sorpresa cuando dijo que lo pasáramos a buscar después de almuerzo, que solo nos bastaría con un par de horas de pesca en la tarde, para sacar la trucha fario más grande de nuestra vida de pescador.

 

Rápidamente decidimos buscar una alternativa para la mañana del día siguiente. Nuevamente y como en todas las jornadas anteriores, Javier tenía el sector indicado;  un spring creek  cercano a Coyhaique, lugar favorito de todos los guías de esta zona, una verdadera maravilla.

Cuando llegamos al lugar, nos quedamos largos minutos disfrutando del paisaje, mirando como un pequeño hilo de agua serpenteaba por la inmensidad de la patagonia. Estábamos con suerte, ya que no soplaba mucho viento, así que armamos nuestros equipos y nos dispusimos a pescar, sin darnos cuenta se nos fue la mañana en ese extraordinario lugar; era imposible imaginar con anterioridad que ese pequeño hilo de agua pudiera albergar tal cantidad de truchas y de muy buen tamaño. La mejor captura fue una trucha fario engañada por Javier con una caddis adulta en anzuelo # 14.

 

Captura Triple  

Regresamos nuevamente a Coyhaique a las tres de la tarde, muy ilusionados por lo que se nos venía por delante. Dejamos en el hotel a Antonio ya que insistió en que quería ver el partido de fútbol entre Chile y Bolivia, una decisión de la cuál podrá arrepentirse toda la vida. Pasamos a buscar a Luís quien junto a su padre, nos esperaban con el almuerzo listo en su Lodge, comimos rápidamente ya estábamos ansiosos por conocer aquel lugar de pesca, donde la noche anterior Luís nos había garantizado pescaríamos la trucha más grande que hubiésemos  pescado nunca. Luego de cargar los float tubes en la camioneta, comenzamos un grato viaje de pesca, en donde puse al tanto a Luís y Javier de los avances en la nueva ley de pesca recreativa y todo lo el trabajo que Nuevo Caudal estaba desarrollando al respecto. Luego fue un verdadero placer escuchar los relatos e historias de un verdadero Maestro de la pesca con mosca.

 

Llegamos al lugar indicado luego de  una hora de viaje, armamos nuestros equipos y revisamos que el líder 1X, no tuviera ningún nudo de viento, seleccionamos las moscas recomendadas por Luís, nos subimos en los float tubes y comenzamos a pescar. Grande fue mi sorpresa cuando tras el primer lance, vi como mi línea corría desde los juncos  hacia el interior del lago, luego de unos minutos de lucha, pude ver una hermosa trucha fario de más de tres kilos.

 

Todo hacia presagiar que la jornada de pesca sería inolvidable. Seguimos pescando introduciéndonos poco a poco en las aguas del lago. En muy poco tiempo Luís ya había sacado unas cuatro truchas fario de iguales  características que la primera y en esos momentos repentinamente sentí una suave pero firme picada. Levante mi caña y vi saltar una gran fario de unos 4 kilos. Luego de otro par de saltos emprendió una impresionante carrera de unos cinco metros, “surfeando” con todo su cuerpo por sobre el agua. Luego de unos 15 minutos más de pelea y la respectiva foto, fue devuelta para que en el futuro pueda deleitar con sus saltos y carreras a otros pescadores de igual manera que lo hizo con nosotros. Debido a esa espectacular carrera sobre el agua la apodamos Ben Johnson (nombre del atleta campeón de 100 metros planos).

Después de unos 45 minutos de pesca Javier aún no lograba enganchar ninguna, yo llevaba tres y ya había perdido la cuenta de las que había enganchado Luís. En esos momentos miré a mi izquierda y Luís nuevamente tenía una trucha al final de su línea, pasaron 10 segundos y Javier enganchaba su primera trucha. Sí, Javier y Luís tenían dos truchas farios de más de 4 kilos al mismo tiempo. En esos momentos sentí una suave tomada de mi mosca. Era realidad, estábamos los tres  con una trucha al final de nuestras  líneas. ¿Quién sacaría la foto?. Pensé. Fue en ese momento cuando la trucha que estaba en el extremo de mi línea comenzó a bajar rápidamente, hasta que sin ninguna dificultad rompió mi líder 1X; sin duda debe de haber sido una de las grandes. Tarde unos segundos en recuperar el aliento frete a lo ocurrido y me acerqué a donde estaban Luís y Javier para tomarles la foto respectiva, para luego continuar pescando. Javier se puso rápidamente al día con sus capturas.

 

Ya había caído la luz del sol. Solo nos iluminaba la luz de la luna llena entre las nubes y ahí estábamos los tres sin ninguna intensión de regresar a la orilla. En nuestro interior, algo nos decía que debíamos seguir allí. Llevábamos más de una hora pescando completamente a oscuras, cuando Luís gritando nos llamó: “¡Amigos, ésta si que es grande!” Nos acercamos y luego de una extensa batalla, logró acercarla por fin a su float tube. Era una increíble trucha fario. Realmente gigante. La más grande que yo había visto en mi vida. Con mucha dificultad logro tomarla de la cola y subirla al float tube. Sacamos las fotos respectivas y esperamos más de cinco minutos para que este extraordinario pez lograra recuperarse y por su propia fuerza lograra nadar nuevamente al fondo del lago. Sin duda Luís había cumplido su promesa. Javier y yo habíamos tenido una de las mejores jornadas de pesca de nuestras vidas.

 

Para finalizar, invito a todos los pescadores y amantes de la pesca con mosca a descubrir  la maravillosa zona de Coyhaique y sus alrededores, en donde podrán encontrar innumerables  ríos y lagos de diferentes características y  que en sus aguas albergan las más variadas especies de salmonídeos existentes en nuestro país.

 

 

 

Autor: Raúl Vargas Fourcade

 

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